Jefaturas Tóxicas

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Se me parte el alma. Se sufre al VER ESTE VÍDEO y comprobar el resultado de la irreparable herida incrustada en el comportamiento de Ina, la osa que vivió 20 años en una minúscula jaula del zoo Piatra Neamt de Rumanía. Aunque ahora es libre y ha sido trasladada al Libearty Bear Sanctuary en el corazón de Transilvania, solo sabe andar en círculos. Esa es la única ruta que le marca su trauma. Ina

Lamento decirle que usted ve con frecuencia este cruel espectáculo. Pero déjeme que agrave tal afirmación: se produce en PERSONAS, personas que están a su alrededor y que además pertenecen a los países que nos autodenominamos desarrollados. El origen de esta tortura de generación lenta, constante y silente es la JEFATURA TÓXICA (JTx): una persona que, a través del mando, anula la voluntad profesional de sus colaboradores.

Es más frecuente de lo deseable encontrarnos con grupos de trabajadores cuya iniciativa, deseos de innovación e impulso quedan abolidos por esa losa intelectual que supone la jefatura tóxica. Ésta ejerce su presión sobre sus colaboradores haciendo un espurio uso de la potestad delegada.

La JTx es una persona con aversión al riesgo, cuyo éxito en la gestión, si lo hubo, se basó en unas determinadas circunstancias y procedimientos que coincidieron en el espacio y en el tiempo. Incluso a veces fue sorprendido por el éxito alcanzado. Como consecuencia de ese narcótico logro y unido a una personalidad profesional generalmente pusilánime, en el momento que tiene la posibilidad de tener colaboradores a su cargo, este tipo de jefatura les impregna su propia metodología en versión coactiva. El colaborador ha de ejercer su trabajo con milimétrico ajuste al método de la JTx. No hay espacio para la evolución, para la variabilidad, para la novedad, para el descubrimiento, para el cambio, incluso para el error. Errare humanum est. El «método de la JTx” se convierte en el bálsamo de Fierabrás cuya composición no puede ser cuestionada por los colaboradores.

Para que su voluntad prevalezca, la JTx crea y se rodea de zombis profesionales. Les va dando forma. A veces a través de las típicas frases hechas, como “esto siempre se ha hecho así y ha funcionado” o “se hace así porque lo digo yo”. Pero no siempre. Otras veces, dependiendo del nivel de psicopatía de la JTx, es muy frecuente que la voluntad del colaborador se vaya doblegando progresivamente tras recibir reprensiones profesionalmente erosivas. Desaprobar el trabajo que contenga iniciativa, criticar en público atisbos de innovación, sobredimensionar algún mínimo error, ridiculizar el cambio, desacreditar continuamente propuestas diferentes o simplemente hacer repetir el trabajo solicitado hasta que siga escrupulosamente el dogma de la JTx. Métodos de alisamiento neuronal que convierten al colaborador en un apéndice más del amo. Una proyección profesionalmente grogui.

Puede que sea Ud. cómplice o esté directamente implicado en esta mutilación de la voluntad profesional. Por ejemplo, si tiene a su cargo personas con mando y comprueba que los colaboradores de éstos generan un trabajo relativamente decente y pulcro, pero siempre monótono. También si no destacan, no suelen tener voz u opinión cuando hay debate, no evolucionan ni en el método ni en los resultados, y son personas que no generan polémica ni discusión. En definitiva, trabajadores sin personalidad profesional. Si estas circunstancias se van acumulando, analice al mando, es más que probable que sea una JTx. Será corresponsable si no pone remedio y depende de Ud.

Observe y actúe. No sea cómplice de esta tortura profesional por evitar el conflicto o porque esté a gusto con el statu quo. La existencia de osos “Inas” humanos es una tragedia para quienes lo sufren y para la Organización. De Ud. depende ser un líder o ser un jefe, que no es lo mismo.

Francisco José García Pascual

27_03_2021 segundo año de la pandemia

Actualizado del artículo PUBLICADO EN SANIFAX EL 26_03_2021