¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI LÍDER?

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PUBLICADO EN SANIFAX EL 10 DE JULIO DE 2019

Permítame, Mr. Spencer Jonhson, inspirarme en el título de su libro “¿Quién se ha llevado mi queso?. Para quien no lo conozca, se trata de una sucinta obra donde se evidencia que el cambio profesional puede ser una gran oportunidad. La actitud lo cambia todo, se lo aseguro.

Si Ud. está en la cúpula de un negocio, corporación u organismo y está ocupado en que se genere el rendimiento óptimo en él, vamos por buena línea de lectura. Si hay un equipo de personas al cuál está Ud. tratando de reorientar su foco a resultados, también. Siga leyendo, por favor.

Es probable que esté muy preocupado queriendo conseguir los mejores resultados de su negocio y focalizado en esto de la transformación digital (ya hablaremos…), o en los “imprescindibles y vitales” valores, o en la “visión y misión”, o probando todo aquel brebaje milagroso que cualquier consultora de relumbrón le inyecta en vena, cobrándoselo posteriormente como sangre “O negativo”. Olvídese. De verdad. Está usted tirando el dinero, así que “Primero, lo primero”, por cierto, otro título interesante del genial Stephen R. Covey et al. para repasar este verano. Voy a tratar de construir la reflexión a través un ejemplo real. Vamos allá.

Lo que ahora relato es 100% contrastable y, obviamente, real. De 1995 al 2009, una compañía líder farmacéutica mundial y también líder en España consiguió, durante 14 años seguidos, superar el extraordinariamente difícil presupuesto que se les marcó, en ventas y en beneficios y creciendo sobre el crecimiento ya presupuestado. “14 years in a row” le gustaba enfatizar a su entonces CEO.

Ni se imagina Ud. la cantidad de obstáculos y retos que tuvo que afrontar la compañía en España. Más allá de las cifras a conseguir, que superaban muchos años los dos dígitos de crecimiento sobre una base ya imponente, se afrontaron también boicots de más de 1/3 de los distribuidores, recortes gubernamentales, retiradas de medicamentos recién lanzados, visados sobre inhibidores de la COX-2 con el desplome de esa franquicia clave, la agresiva y sana (en general) competencia de genéricos, fusiones y sus correspondientes ajustes humanos y políticos. ¿Y? Pues nada, que la compañía siguió superando el obligado presupuesto, incluso también en ejercicios donde aparecieron circunstancias imprevistas que ponían en grave riesgo la consecución de la cifra y que, sin embargo, no flexibilizaron la línea de contribución presupuestaria española.

¿A qué achacaría Ud. esta circunstancia 14 veces repetida a lo largo de un período de retos como nunca se había afrontado antes? Le doy una pista, pero a la inversa. Un año, el máximo dirigente y LÍDER en España decidió dedicarse a otras labores fuera de la compañía, con notable éxito, por cierto. Durante los siguientes ejercicios, varios, no se logró el presupuesto. Así de radical y dramático. Tras la marcha del LÍDER, la hazaña duró “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks.

Sencillamente, al LÍDER no le sucedió otro líder. Una misma entidad no da los mismos resultados dependiendo de qué tipo de dirección exista: la de un líder o la de un “gestor”. El líder tiene la capacidad de afrontar las diversas situaciones con una maestría y sabiduría impagable. Sabe rodearse de otros líderes y embadurna a toda la corporación de ese espíritu de liderazgo colectivo en el que se embeben todos los colaboradores, blindándola frente a cualquier tipo de adversidad, reto, obstáculo, barrera… Detallaré más características del líder en otra ocasión, es un tema apasionante y de más reposada e intensa lectura. Llegará.

Por eso, si Ud. está en la cúpula de un negocio o corporación u organismo y está ocupado en que se genere el rendimiento óptimo en él con foco a resultados, olvídese de pamplinas y busque un LÍDER. Puede incluso encontrarlo dentro de su corporación, ya emitiendo señales evidentes de su virtud. Si no, a buscarlo fuera. Ubíquele al mando del negocio. Ya verá qué cambio. Ya verá qué cifras. Y luego se podrá dedicar a otros asuntos “menores”. Primero lo primero.

Por cierto, cuando encuentre a esa joya cuídela, déjele hacer y transformar; deje espacio al líder, no sea que, por personalismos y rivalidades ridículas, Ud., su junta de accionistas o sus propios colaboradores, cuando los resultados y la recompensa no alcancen lo previsto, sean los primeros en clamar al cielo aquello de ¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI LÍDER?